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¡Cuatro generaciones de sacadoras de Viche!

Mi nombre es Sofia Arroyo Quiñonez, tengo 57 años y soy de la Vereda Silva, que queda en la parte media del Río Cajambre.

Toda la vida he sido sacadora de viche, este es un legado que aprendí con mi madre, abuela y incluso con mi bisabuela (que era una señora muy enojada). Ya les voy a contar un poco más de esta historia...

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Toda mi família ha sido del Río Cajambre, mis antepasados, pero como mi papá trabajaba con la madera nos tocaba viajar mucho, así que cuando yo nací estábamos en Buenaventura. Luego que nací regresamos al Río.

 

Desde muy joven rozaba mi caña para producir mi viche, también he tenido una segunda labor en el jardín de mi comunidad acompañada de mi Tia Rogelia, mi gran compañera de vida y de destilación; en la guarderia me quedé por varios años, amo a los niños. Pero siempre he tenido la destilación como una importante labor, a los fines de semana o cuando había vacaciones o festivos, me iba al monte a rozar mi caña.

Yo aprendí lo del viche yendo al monte con mi mamá. Desde pequeñita la acompañaba cuando salía a rozar, siempre asistida por mi madre, una hermana y un hermano mayor.

 

Despertábamos a las 5 de la mañana, cocinábamos el banano y tapao de desayuno y salíamos a rozar “allá arriba del Río”, en una vereda llamada Miguelito. Y por allá nos quedábamos por varios días hasta que el trabajo pudiera ser finalizado, así que siempre que salíamos para rozar nos tocaba dormir por allá, o en la casa de la bisabuela Maria Enelia, o en la casa de la abuela Soledad, ambas sacadoras de viche. Por allá arriba los niños tenían que ser perfectos, nos aconsejaba mi mamá. Mi abuela no soportaba niños traviesos.

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Solamente después de varios días, bajábamos a Silva con la caña para moler y destilar nuestro viche en el rancho.

 

Trinidad era el nombre de mi mamá, ella era una mujer muy trabajadora: cultivaba, rozaba y además fabricaba su propio alambique. También hacia otras labores como coser. La tapa de la olla de destilación la llamábamos de tabla y había que ser de madera, para "refrescar más", decía mi mamá; era este el secreto que ayudaba a garantizar óptima temperatura durante en proceso de destilación para que se pudiera sacar viche de calidad.

 

Parte de la caña que rozábamos era usada para hacer la miel para consumo de nosotros y la otra parte para destilar el viche.

 

Este viche lo consumíamos en la comunidad, desde nacimientos de niños, arullos, ultimas noches (despidiendo el muerto) y hasta mismo para curar enfermedades por medio de las preparaciones de botellas curadas.

MI HISTORIA LA CUENTA EL TERRITORIO

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